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14 FEB 2021      ENTREVISTA EN NOTICIAS DE GIPUZKOA

GARMENDIA: "LOS DUEÑOS DE LOS LOCALES DEBERÍAN SER MÁS SOLIDARIOS CON SUS ARRENDATARIOS Y NEGOCIAR LOS ALQUILERES"

Marisol Garmendia cree que ayudar a salir al comercio y la hostelería donostiarra de la crisis derivada del covid es una labor conjunta entre administraciones y sociedad

La pandemia deja a su paso una estela de desolación también en lo económico y en una ciudad como Donostia, en la que el peso del comercio y la hostelería es muy importante, se ha dejado notar y mucho. El Ayuntamiento ha adoptado una serie de medidas para paliar estos efectos y el Departamento de Desarrollo Económico y Empleo, que encabeza Marisol Garmendia (PSE), tiene mucho que decir en este tema.

Uno de los sectores más vapuleados por la pandemia es el del comercio. ¿Tiene el Ayuntamiento datos sobre la incidencia de la crisis en Donostia?

–Antes de la pandemia el comercio minorista integraba a 2.622 establecimientos, que daban empleo a 8.722 personas. La hostelería sumaba 1.440 establecimientos, con 8.326 empleos. En enero de 2021 el número de parados en ambos sectores era de 2.835 personas, de las que 1.362 correspondían a la hostelería y 1.473, al comercio. Si hablamos de los ERTE, en enero se registraban 205 expedientes, pero como llegó el cierre de la hostelería la cifra de febrero será más alta. En diciembre, por ejemplo, los expedientes activos eran 415.

¿Qué iniciativas ha tomado el Consistorio para hacer frente a la situación?

–Ha puesto en marcha desde la primera ola ayudas directas para la reactivación económica y del empleo dirigidas tanto a la hostelería local como al comercio. El primer plan reservó casi tres millones de euros a ayudas directas para establecimientos y bares de menos de diez trabajadores. Para los comercios supuso una media de 1.000 o 1.200 euros. Si eras mujer tenías más ayudas y también si el negocio estaba situado en el distrito Este, por su situación socioeconómica. También se activaron bonos de consumo. Cuando el cierre –excepto en los negocios calificados de esenciales– fue total, se les exoneró del pago de las tasas de terrazas, en el caso de la hostelería, y de la basura. En el segundo plan para la segunda ola también se aprobaron ayudas económicas importantes con el fin, principalmente, de colaborar en la digitalización del comercio, además de repetir la iniciativa de los bonos de consumo.

¿Contribuirá la digitalización a la salida de la crisis del comercio?

–Desde la Sociedad de Fomento hacemos una apuesta decidida por la digitalización del comercio local, que va más allá de la venta online, que también es importante. Estamos destinando muchos recursos a ayudarles a cambiar el chip, a darles formación, a apoyar la contratación de personas que les asistan no solo para asomarse al balcón de Internet sino para que contribuyan a crear una plataforma, la Donostia Market Plaza, que va a ser el gran escaparate de los comercios donostiarras en Internet. Los propios comerciantes saben que debe ser así, se han puesto manos a la obra y la pescadera te manda todos los días por WhatsApp las ofertas.

¿Qué ventajas brinda a compradores y comerciantes?

–En la situación actual nos estamos acostumbrando a comprar por Internet en las grandes plataformas internacionales, pero creemos que el comercio local tiene un hueco en ese gran escaparate. Pero para eso hay que facilitar el tránsito y convencerles de que la digitalización de sus comercios no es el futuro, sino que es el presente. Además, tenemos que articular un sistema de distribución. No es solo saber mediante un clic quién me vende una falda por Internet o en qué barrio. También hay que facilitar que la lleven a casa.

¿De qué modo?

–Con un sistema de reparto a domicilio Kilómetro 0, cercano y, sobre todo, sostenible. Estamos haciendo una apuesta importante por que empresas como Txita trabajen con nosotros y con el comercio local para que ese reparto sea sostenible y propicie la generación de empleos dignos y de calidad, con unas condiciones laborales adecuadas. Y eso nos lo garantizan empresas como Txita. Como Ayuntamiento no vamos a apoyar a las grandes distribuidoras. Hay que hacer que ese reparto sea lo más sostenible posible, no solo utilizando bicicletas o vehículos eléctricos, sino consiguiendo, por ejemplo, que si pides tres cosas no te las traigan en tres viajes sino en uno.

¿Pero esa digitalización es apta para todos los comercios?

–La digitalización es una apuesta, pero no tiene que ser incompatible con la presencialidad. Los comercios locales necesitan que la gente les visite. No solo los comercios, lo necesita la propia ciudad, porque los comercios son uno de los elementos que dan vida a las calles y son también antenas de información para hacer comunidad. Especialmente en los barrios. En las tiendas se dan cuenta de que Maritxu hace tiempo que no ha pasado o que Martín no ha ido a por el pan. Necesitamos comercios abiertos.

¿Fruto de un trabajo conjunto?

–Hay que captar a la gente. Los comercios locales son espacios seguros, se están adoptando todas las medidas para ello. Pero tienen que hacer un esfuerzo por ser amables y dar muchas facilidades a la clientela en distintos aspectos. Hay muchas herramientas para que la gente siga entrando en los comercios. Ya nadie se puede quedar esperando, sin más. Y el público tiene que hacer una apuesta por ese comercio local. Los donostiarras debemos ser conscientes de que tenemos que adquirir ese compromiso de solidaridad, de que podemos contribuir a que el comercio local siga abierto y siga dando empleo y de comer a muchas familias. La compra tiene que ser más responsable y solidaria que nunca.

¿Y así está siendo?

–Entendemos que en estos momentos el apoyo al comercio local es fundamental, porque es generador de muchísimos puestos de trabajo que son el sustento de muchas familias en toda la ciudad. La pandemia nos ha ayudado a comprar más en el comercio local. Creo que la ciudadanía donostiarra está más sensible y actúa de forma más comprometida y solidaria, volviendo a comprar en el comercio local. Hay una vuelta a este tipo de comercio. También el Ayuntamiento y las asociaciones de comerciantes de la ciudad han hecho campañas en ese sentido.

Mucho local cerrado que hace que algunas calles muestren un aspecto desolador. ¿Está haciendo el Ayuntamiento un esfuerzo para revertir la situación?

–Yo creo que sí. Pero es verdad que los problemas del pequeño comercio vienen de antes, está en crisis desde antes del covid. Ocurre que con la pandemia algunos hábitos se están agudizando, como la compra por Internet. Estamos abordando con la colaboración de todas las asociaciones de comerciantes los problemas por barrios. En la campaña de Navidad los bonos para el distrito Este fueron para el consumo presencial, porque entendimos que era lo que se necesitaba en esa zona. Funcionaron muy bien. Estamos ahora trabajando en campañas de reactivación del comercio de la Parte Vieja, arrastrado por el cierre de la hostelería. La campaña Te queremos en San Sebastián/ Behar zaitugu Donostian busca precisamente promover el consumo interno.

La no llegada de turistas y, en la actualidad, las limitaciones en la muga se dejan notar en las tiendas.

–Sí, pero es fruto de la situación sanitaria tan grave en la que estamos viviendo, con niveles de contagios y muertes que no podemos olvidar. Las restricciones a la movilidad son necesarias según insisten los expertos sanitarios. Los problemas en la frontera están condicionando mucho, porque el comercio de Donostia vive de los donostiarras, del resto de Gipuzkoa pero también de los franceses que vienen a comprar aquí. Su ausencia se está notando mucho, pero hay que pensar que esto va a ser coyuntural.

¿Todo el comercio sufre de igual modo los efectos de la crisis? Parece que algunos, como los de alimentación, salvan los trastos.

– Desde el Observatorio de la Ciudad que gestiona la Sociedad de Fomento el año 2021 va a servir para hacer una radiografía general sobre lo que ha pasado en 2020 y tendremos claro el panorama que deja. Sabremos el número de comercios que han cerrado, los que siguen en activo o qué tipo de comercio ha resistido mejor o peor. Va a ser un año importante de prospección, porque 2020 fue un año muy especial, en el que se cortaron las tendencias. Esta radiografía nos servirá para saber cuál ha sido el efecto real de la pandemia. Pero, insisto, los problemas del pequeño comercio no son coyunturales, sino estructurales. El pequeño comercio puede y debe subsistir, pero debe adaptarse y las instituciones estamos para ayudarles.

La singularidad del comercio da personalidad a una ciudad.

– Donostia ha tenido y tiene comercios muy singulares de muchos tipos, desde perfumerías a estudios de diseño, comercios de artesanía local... Los hay en todos los barrios. Es verdad que las grandes marcas colonizan la ciudad, pero nosotros tenemos un comercio muy singular y a veces los propios donostiarras no nos damos cuenta.

Hostelería y comercio son actividades que se retroalimentan.

–El cierre de la hostelería ha venido determinado por las condiciones que fija el LABI. Pero es cierto que una actividad arrastra a la otra. Lo que se evidencia es que sin hostelería y sin comercio la ciudad es un erial.

La hostelería de los sectores que peor lo está pasando. ¿Cuáles son las iniciativas adoptadas por el Ayuntamiento para ayudarle?

–Como en el comercio, en el primer plan se concedieron ayudas directas a establecimientos de menos de diez trabajadores y cuando están cerrados no se les giran las tasas de terrazas y basuras. Además, se ha tomado una iniciativa importante sobre el uso del espacio público, ampliando el utilizable para instalar terrazas en lugares en los que antes de la pandemia sería impensable.

¿Son medidas que decaerán de forma automática al recuperar la normalidad o se mantendrán un tiempo para facilitar que el sector salga adelante?

–Las medidas extraordinarias tienen su razón de ser en la situación de pandemia en la que vivimos y como Ayuntamiento somos sensibles a esas necesidades. Por ejemplo, hay que garantizar el respeto de las distancias y hace falta más espacio. Entendemos que en la situación actual las terrazas son vitales y por ello adoptamos estas medidas. Pero cuando las restricciones no sean las que son, la situación cambiará.

Comercio y hostelería tienen un enemigo en mayúsculas: el precio del alquiler.

– Desde la primera ola, apelé a la solidaridad de los propietarios de los locales para que fueran conscientes de que en muchos casos tenían que ser solidarios con sus arrendatarios, porque los precios del alquiler en Donostia en numerosas ocasiones son desorbitados. Si no se negocian los precios y si los propietarios de los locales no tienen en cuenta que en la situación actual el precio del alquiler puede ser una condena, por mucho que hagamos las instituciones o que compremos los ciudadanos, no hay nada que hacer. Este es un compromiso colectivo en el que también tienen que estar los propietarios de locales rebajando los alquileres, algo que ayuda, y mucho.

El empleo juvenil vuelve a salir muy perjudicado en esta crisis sanitaria. ¿Hay una intervención municipal en este sentido?

–Desde la Sociedad de Fomento tenemos varias líneas de trabajo con los jóvenes, en especial con ayudas a la contratación, ayudas a jóvenes emprendedores, etc. Ahora, en esta crisis, estamos viendo que el perfil de los nuevos parados que se están generando, en especial en la hostelería y el comercio, es más joven, de entre 25 y 45 años. Estamos trabajando con esa gente principalmente en materia de formación, dándoles herramientas para que se incorporen a los procesos de digitalización tan necesarios en ambos sectores. De alguna manera estamos reorientando las políticas para dar una salida a esa franja de edad. Tanto el comercio como la hostelería van a necesitar a gente formada para atender pedidos por Internet, para actualizar sus webs y gestionarlas... Hay un nicho importante de trabajo. Además seguimos trabajando para atraer a la ciudad talento joven y evitar que se vaya el que se encuentra aquí.

¿Qué acciones lleva a cabo el Ayuntamiento para atraer nuevas actividades económicas?

– En un futuro va a ser realidad el Talent House 2, que va a ser un polo de atracción de talento importante. Seguimos con los convenios de colaboración con todos los centros tecnológicos y empresas punteras en Donostia, que está muy bien posicionada como ciudad del conocimiento y de la innovación. De las ciudades de este tamaño somos una de las que más invertimos en I+D+i y tenemos un ámbito empresarial innovador muy importante dedicado a la biotecnología y la biociencia.

La investigación y su industria se han hecho un hueco por derecho propio en la ciudad.

– La pandemia nos está enseñando precisamente que invertir en biociencia es fundamental. Tenemos empresas importantes que han hecho una apuesta por Donostia, como Viralgen, y otras del parque tecnológico de Miramon que siguen investigando. Los resultados que se están obteniendo son la cosecha de lo que se ha ido sembrando en los últimos años. La apuesta realizada está dando frutos, pero para ello hay que tener un ecosistema propicio. Las empresas están viniendo y asentándose en la ciudad siendo punta de lanza en la actividad científica y en la innovación.

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